Del 4 al 6 de Junio de 2010 se celebrará en Rio de Janeiro (Brasil) la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Rio +20) que servirá para renovar el compromiso político con el desarrollo sostenible, revisar y complementar los objetivos no cumplidos de previas cumbres sobre desarrollo sostenible; y para identificar y afrontar nuevos retos.
Se prevé una Conferencia de alto nivel, incluyendo Jefes de Estado, de Gobierno, otros representantes y está prevista la elaboración de un documento final conjunto.
La Conferencia se centrará en dos temas: una economía “verde” en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza; y el marco institucional para el desarrollo sostenible.
La Conferencia conmemorará el 20 aniversario de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medioambiente y Desarrollo celebrada también en Rio de Janeiro en 1992. Igualmente el 10º aniversario de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002.
Según las Naciones Unidas esta conferencia sobre desarrollo sostenible se organiza en el contexto de la crisis de materias primas de 2008 que causó grandes disturbios sociales e hizo retroceder algunos logros conseguidos hasta este momento provocando que el desánimo reemplazase a la esperanza en el ámbito del desarrollo.
Es cierto que en la primera década del nuevo milenio hubo signos de esperanza como la aceleración del desarrollo y la reducción de la pobreza; la adopción de programas integrados como la promoción de una economía verde a través de las energías renovables, o la eficiencia energética, la gestión de residuos, la reforestación, la gestión integral del agua, la rehabilitación de zonas desérticas o la agricultura sostenible; y la emergencia de nuevas propuestas y liderazgos, o el establecimiento de nuevos marcos conceptuales por parte de las economías emergentes, las empresas, las autoridades locales, la sociedad civil y los medios de comunicación.
Muchas de estas innovaciones están ligadas a la Cumbre de la Tierra de 1992 que diseñó un nuevo contrato social de dimensiones globales: la Agenda 21, basado en una visión del progreso positiva, integral, equitativa y sostenible.
El proceso preparatorio está en marcha con sesiones previas que discuten temas de procedimiento y de contenido. Al mismo tiempo se espera involucrar en la preparación a muchos agentes interesados. La intención es que el proceso permita llegar a un resultado que permita un avance notable del desarrollo sostenible.